No cabe duda de que la sostenibilidad del sistema de pensiones públicas en España es un tema preocupante y que es y seguirá siendo el centro de atención hasta que no se tomen medidas importantes.

Los medios de comunicación nos inundan de cifras y nos alertan de sus catastróficas consecuencias (ya sabemos que una noticia trágica vende 7 veces más que una positiva). Esto contribuye a incrementar la alerta de los ciudadanos y conduce a creencias y mitos erróneos.

Dicho esto, vamos a ver en qué situación estamos, cómo es nuestro sistema de pensiones público, qué otras formas se utilizan en otros países para financiar la jubilación… y sobre todo, vamos a ver qué podemos hacer NOSOTROS, para no depender del Estado.

Para preparar este artículo entrevisto a 5 expertos que recogen la opinión sobre el problema de las pensiones de distintos sectores:

  • José Antonio Herce (profesor universitario)
  • Gregorio Hernández Jiménez (autor de varios libros sobre finanzas muy vendidos en Amazon)
  • Vicente Varo (fundador de la red social financiera Finect)
  • Marc Garrigasait (gestor de fondos de inversión)
  • Unai Asenjo (co-fundador de Indexa Capital).

El sistema español de pensiones

Según nos dice Vicente Varó: “El sistema de pensiones en España es de reparto, lo que significa que la Seguridad Social va ‘repartiendo’ entre los pensionistas el dinero que va ingresando por las cotizaciones de los trabajadores.

Hasta ahora ha funcionado muy bien porque hay muchos más trabajadores que beneficiarios, pero esta situación se va erosionando poco a poco por los dos lados.

Primero, porque aumenta la población que cobra pensión, y segundo, porque se reduce la población en edad laboral.

Esta tendencia se acelerará en los próximos años con la jubilación de los baby boomers, la generación con la que se disparó la natalidad en España.”

Aproximadamente cada trabajador español cotiza a la Seguridad Social un 28% de su salario (para cubrir contingencias comunes: pensiones de jubilación + incapacidad + viudedad + orfandad). Además, cotizamos el 1% por accidentes del trabajo y un 7% por desempleo y formación.

*Nota aclaratoria importante: La sanidad pública NO tiene nada que ver con la Seguridad Social. No se financia vía cotizaciones de los trabajadores (sino con cargo a los presupuestos del Estado, los cuales salen, claro está, de los impuestos: IVA, IRPF, Sociedades…).

El sistema sanitario no se llama Seguridad Social a pesar de que mucha gente sigue pensándolo, quizá por herencia de la época de la dictadura cuando no había distinción. Por cierto, aprovecho para dejar claro el coste: el gasto en sanidad en España ronda los 60.000 millones de euros (unos 1.300€ por español al año) y se financia vía Presupuestos Generales del Estado. El gasto en pensiones (que se financia principalmente con los mismos ingresos de las cotizaciones) es de unos 140.000 millones de euros anuales (para 9 millones de pensionistas): 15.000€/pensionista.

En cierta medida y salvando las distancias, el sistema de reparto se asemeja a las estafas piramidales según Gregorio Hernández Jiménez (autor de varios bestsellers sobre inversión). Opina así dado que los cotizantes (inversores) depositan su dinero y confianza en una hucha común, que a día de hoy se usa para pagar las pensiones de los hoy jubilados. Todo esto con la idea de que en 20, 30, 40 años, sean los futuros cotizantes quienes paguen mi pensión.

En el sistema de reparto, si los trabajadores aportan más que lo que cobran los pensionistas, entonces se guarda en una hucha y se dice que el sistema está en ”superávit”. En caso contrario, si los trabajadores aportan menos de lo que cobran los pensionistas, entonces se utiliza la hucha para cubrir la diferencia y si no llega, el Estado le presta dinero a la hucha. En este caso se dice que el sistema está en “déficit, como ocurre desde el año 2012.

 

La situación actual del sistema de pensiones

Marc Garrigasait comenta «Es sencillo hacer una estimación con una simple hoja excel, del  cálculo de una previsión en base a la demografía en España. La variable más difícil es cuánta gente trabajará en el futuro. En la crisis de 2008 hasta 2013 se perdió tanto empleo, que desde entonces el problema se ha acelerado. Por suerte en últimos cinco años se han recuperado los niveles de cotizantes en España de 2007.»

Y según Vicente Varó (Finect):

Por un lado, tenemos debilidad en los ingresos de la Seguridad Social. Aunque el empleo se ha recuperado desde mínimos de la crisis, los sueldos no lo han hecho a la misma velocidad. Han crecido más rápido las afiliaciones que las cotizaciones. Por otro, el aumento sostenido del gasto en pensiones, por las tendencias demográficas ya comentadas. 

Esto supone que la Seguridad Social acumula ya 5 años seguidos con déficit por encima del 1% del PIB. Parecía que iba a empezar a reducirse, pero parece que con las subidas de las pensiones aprobadas por el Gobierno volverá a aumentar la brecha al aumentar todavía más los gastos.

Si en un entorno de crecimiento económico entre el 2,5% y el 3% tenemos estas tensiones, imaginemos la dimensión del problema en el próximo frenazo económico, teniendo en cuenta que el envejecimiento poblacional se acelerará en los próximos años.

Como nos cuenta Unai Ansejo: Actualmente el sistema se encuentra con un “déficit” de unos 19.000 millones de euros. No ha pasado nada especial en los últimos 5 años ya que las causas de este déficit son estructurales y se resumen en:

  1. La revalorización de las pensiones
  2. Las nuevas pensiones son más altas que las que causan baja
  3. El envejecimiento de la población que hace que se cobre la pensión más tiempo.

En definitiva lo que progresivamente ocurre es que cada vez hay que pagar más en pensiones pero las aportaciones no crecen al mismo ritmo.

La sostenibilidad del sistema

¿Es sostenible cobrar como pensión el 80% del último salario?

Si comparamos a España con otros países de Europa: la tasa de reposición o tasa de reemplazo (es decir, qué parte del último salario se cobra) en España es del 80%, mucho mayor que en Europa (50%). Casi el doble de la media europea. Esto debería ponernos alerta. En un contexto de globalización y, sobre todo en Europa, de convergencia hacia unos mismos niveles, lo normal sería que España se fuese acercando a la media.

¿Qué dicen los expertos sobre la sostenibilidad del sistema? ¿Qué reformas deberían hacerse?

Según José Antonio Herce: lo primero de todo, adelantar el calendario de transición hacia los 67 años como edad de referencia de jubilación e indexar esta edad de jubilación con la Esperanza de Vida, una fórmula del tipo “EV-X”, en la que “X” ya son los 22 años que se vive después de los 65… (Es decir, se pagaría una pensión durante una media de 22 años. Por tanto, si la esperanza de vida aumenta, la edad de jubilación también).

Marc Garrigasait:

Estructuralmente, con dinero público no creo que pueda solucionarse. En mi opinión, las pensiones públicas deben ser un mínimo y cada uno de forma privada debe complementarse su plan. Yo implantaría el sistema chileno, donde cada cotizante guarda su dinero a su nombre y no lo puede gastar el Estado.

 

Gregorio Hernández:

Hay que pasar al sistema de capitalización urgentemente, de forma que los trabajadores capitalicen y vayan formando su patrimonio a la vez que se sigan pagando las pensiones de los actuales jubilados.

Unai Asenjo:

Es un problema difícil de gestionar porque se trata de decidir quién debe aportar hoy para las pensiones de otros con la promesa de cobrar en el futuro. Hace falta ser didáctico y explicar que si ahora vivimos más, entonces o bien aportamos más o bien cobramos menos, o una mezcla de ambas. También conviene inculcar la cultura del ahorro ya que es muy poco probable que la diferencia de ingresos y gastos de la seguridad social se pueda cubrir exclusivamente con más impuestos o aportaciones.

Personalmente no me gustó la medida de desindexar la revalorización de las pensiones al IPC: era bastante probable que generará contestación social como ocurrió. Si el Estado se ha comprometido a pagarte X€ de pensiones lo razonable es que sean X€ reales, no nominales.

 Sin ser un experto, las medidas que estudiaría son:

  1. Ir alargando la edad de jubilación. Estudios actuariales dicen que de media un 25% de lo que se cobra como pensionista no se ha cotizado (los pensionistas cobran más de lo que han cotizado). Esto hay que corregirlo progresivamente.
  2. Incrementar el número de años que se tiene en cuenta para el cómputo de la pensión para reducir el importe de las nuevas pensiones.

Dar incentivos al ahorro en planes de pensiones individuales y de empleo. Aquí mi propuesta sería que la desgravación fuera en la cuota (un 20% por ejemplo) y no en la base imponible, para hacer que el ahorro sea el mismo independientemente de tu nivel salarial (actualmente la desgravación de la base imponible favorece a las rentas altas). Y cuando se cobre la pensión, que como mucho se paguen las desgravaciones que te has aplicado en el pasado. De esa forma, en el rescate, la rentabilidad obtenida no tributaría como renta del trabajo como sí ocurre actualmente.

Vicente Varó:

Creo que aquí conviene separar las líneas de actuación.

 Por el ‘lado del sistema’, es realmente complicado. Las medidas a tomar son muy impopulares, porque el problema realmente gordo está en el lado de los gastos crecientes. El coste social y electoral de reducir las prestaciones, aun con ajustes técnicos ligados a la esperanza de vida (como el factor de sostenibilidad), resulta inasumible para los gobiernos, que se han visto obligados a dar marcha atrás. Sólo queda ir aumentando progresivamente la edad de jubilación, de manera que los trabajadores lo vayan aceptando.

 Entre las opciones para aumentar ingresos del sistema, subir salarios suena muy bien, pero habría que vigilar el impacto en pérdida de competitividad y, por lo tanto, aumento del paro, que volvería a disparar el déficit. Y el arma de la subida de impuestos, tan golosa para los gobiernos, acabará ahogando a los trabajadores, destrozando el consumo y el ahorro.

 Creo que la mejor opción es fomentar el ahorro – inversión de las familias y ‘blindar’ su fiscalidad, para darle seguridad jurídica. No entiendo por qué en España todavía no tenemos una especie de ‘cuenta jubilación’, en la que ir metiendo cualquier inversión, con ventajas fiscales, con la única condición de no tocarlo hasta llegar a la jubilación.

En esta línea, incentivar a los trabajadores a destinar una parte del salario a inversión tendría un impacto enorme en el ahorro efectivo para la jubilación, como ya se ha venido implantando con éxito en el mundo anglosajón.

El futuro de las pensiones

¿Qué pasará? ¿Cuál es el escenario más probable en tu opinión? ¿Qué crees que pasará en los próximos 10 años con las pensiones?

Jose Antonio Herce responde:

Creo que adoptaremos medidas de cierto calado (impulsados por Bruselas) para que surtan efectos a medio y largo plazo, y se contenga la deuda implícita (a futuro), pero que no encontraremos una vía fiscal racional para estabilizar el sistema y veremos cómo sigue creciendo la deuda explícita de las pensiones. No la encontraremos porque los acuerdos políticos no van a ser posibles si los efectos se notan en los contribuyentes, y si se logra aumentar los impuestos de manera distorsionadora para los agentes productivos, por las alianzas políticas que se puedan fraguar en torno a este tema, presión de los pensionistas, etc… veremos consecuencias negativas en el empleo o las empresas. 

Vicente Varó:

Desgraciadamente, creo que seguirán aumentando los impuestos a los trabajadores y al ahorro hasta casi ahogar a las familias. Y que la edad de jubilación se irá retrasando efectivamente. No veo mucho margen en recortar los gastos, por el coste electoral de las medidas necesarias. Menos aún cuando la edad media del votante cada vez es más elevada (y por lo tanto, la influencia de los jubilados, mayor). Eso, y un aumento progresivo en la edad de jubilación.

Unai Ansejo, lo tiene claro:

Vaya por delante que los escenarios a 10 años tienen muchísimas variables e hipótesis. Por ejemplo, hay que estimar cuál será la tasa de natalidad, los flujos migratorios, la coyuntura económica y las tasas de desempleo. Por tanto hay mucha incertidumbre.

No obstante, la evolución parece clara. Como se puede observar en el siguiente gráfico si no se toman medidas, el déficit estructural seguirá aumentando (el déficit coyuntural dependerá de la situación económica) y más complicada será la solución después.

Fuente: El confidencial con datos extraídos de la Seguridad Social.

Gregorio Jiménez: 

Hay que pasar al sistema de capitalización urgentemente, de forma que los trabajadores capitalicen y vayan formando su patrimonio a la vez que se sigan pagando de los actuales jubilados (que ya lo han perdido todo en esta estafa piramidal, y ya no pueden trabajar). Para poder hacer ambas cosas a la vez hay que: fusionar Ayuntamientos y eliminar Diputaciones y Autonomías.

Alternativas al modelo español: otros sistemas de pensiones

Vamos a ver cómo se financian las pensiones y cómo funciona el sistema en otros países del mundo:

Chile: Un país sin Seguridad Social.

En lugar del sistema público, tiene un sistema privado y obligatorio de capitalización. Es un caso extremo implantado por economistas americanos (de la Escuela de Chicago) en los años 80 y que se intentó replicar en muchos países latinoamericanos, con peor o mejor suerte. Mientras en Chile funciona razonablemente bien, en Argentina fue un desastre y se nacionalizaron las AFORES (los fondos de pensión privados). En otros países de Sudamérica cuentan con una Seguridad Social básica y además unos planes de pensiones privados obligatorios.

EEUU: el mayor Sistema de Seguridad Social del Mundo.

En primer lugar es totalmente falso el mito de que Estados Unidos no tiene Seguridad Social. De hecho, tiene el mayor sistema de seguridad del mundo con 160 millones de cotizantes y 90 millones de pensionistas. Se cotiza aproximadamente el 12% sobre el salario (vs 28% en España).
La pensión reemplaza el último salario en un 30% (vs un 80% en España). Es también un sistema de reparto. Si el sistema tiene superávit, lo invierte en bonos del Tesoro americano. La hucha americana tiene unos 4 trillones de dólares en su activo, para hacer frente a peores épocas (caída del empleo o aumento de los jubilados por el efecto demográfico).

Además, en el país norteamericano tienen desarrollada una cultura e industria de pensiones privadas, que complementa el sistema público: la mayoría de empresas ofrecen una pensión privada (los famosos 401K).

Suecia: Sistema de cuentas nocionales o cuentas implícitas.

Quizá uno de los países que mejor ha resuelto el asunto de la jubilación es Suecia. Cuenta con un “sistema  de cuentas nocionales” o cuentas implícitas. Es decir, cada uno tiene su cartilla con lo que ha cotizado. Es un sistema público y de reparto: las pensiones se pagan con las contribuciones del momento.

Sin embargo, la diferencia en este sistema es que cada uno cobra exactamente lo que ha cotizado. Así nadie sale perdiendo (ni ganando). En el momento de la jubilación se paga una renta vitalicia en función de todo lo cotizado y en función de los tipos de interés del momento (las pensiones son rentas actuariales).

Si se dan cuenta de que la renta vitalicia no va a ser suficiente para cubrir las necesidades de los ciudadanos, suben la edad de jubilación. La pensión sueca es básica y respecto al último salario no llega al 40%. A cambio está indexada con salarios.

Como la pensión es baja, Suecia estableció un sistema de pensiones obligatorio, que complementa con otro 40%.

La gente está preocupada por su pensión

Cada vez hay más gente preocupada por su futura pensión. Hay incluso quien la da por perdida y no cuenta con ella.

¿Qué les recomendarías? Si el Estado no es capaz de dar una solución, ¿qué puede hacer el español medio (como individuo)?

José Antonio Herce:

En España estamos al 82 de tasa de reemplazo %. En Alemania, Italia o Francia están por debajo del 50%.

Las pensiones de empresa deberían estar mucho más desarrolladas. Solo tienen algunos antiguos monopolios y los bancos. Llevamos 30 años de retraso.

Es irracional creer que no cobraremos una pensión. Es increíble que se siga escuchando esto en las manifestaciones o leyéndolo en las encuestas. Y nadie de los que están detrás de los colectivos que expresan estos temores hace nada para disuadirles. Siempre cobraremos una pensión pública, aunque puede que no tan buena como nos gustaría. Recomendaría vivamente a la gente que se informe, al sistema de pensiones, la Seguridad Social, que informe con más calidad, astucia e inteligencia, vamos que sea más “smart” en sus campañas de comunicación. Un ejemplo: hay figuras interesantísimas y muy buenas para todos que la gente desconoce y la Seguridad Social apenas publicita como la “Jubilación Activa”. A los medios, les recomendaría que hagan menos titulares escandalosos, que ya está bien. Y a los pensionistas les pediría que hagan sus números y que descubran cuán pronto, tras su jubilación, la SS les ha devuelto ya la totalidad de sus cotizaciones. El nivel de información y las percepciones acerca de esto en España son pobrísimos. Y esta desinformación, cuando no mala información, es letal para una acción decidida para salvar al sistema.

Marc Garrigasait:

Todo continuará empeorando al ritmo que marque la demografía española, ya que no preveo que los políticos se atrevan a cambiar nada hasta que sea emergencia nacional. Cada uno debe crearse su propio ahorro para las pensiones. La lástima es que el estado no de incentivos fiscales para hacerlo mas. Cada uno debería poder elegir su producto, sea acciones, fondos de inversión o de pensiones e identificarlo como ahorro para la pensión.

Gregorio Jiménez:

Todo el mundo debe empezar a invertir ya. Aunque políticos y medios de comunicación hayan hecho creer que es «lo normal», no tiene ningún sentido que una sociedad pretenda vivir de una estafa piramidal. Creo que a las próximas generaciones les costará mucho, creo que lo que hoy vivimos llegó a suceder realmente algún día.

Unai Ansejo:

Lo primero que les diría es que en ningún caso la pensión se va a perder. Es bastante posible que los que nos jubilemos dentro de 25 años cobremos menos que los que se jubilan ahora si se mide como porcentaje del último sueldo cobrado (la llamada “tasa de reposición”), pero las pensiones no van a desaparecer. La pregunta es “cuánto” vamos a cobrar de pensiones, no “si” vamos a cobrar.

La recomendación es clara: ahorrar, cuanto antes mejor, e invertir en un plan de pensiones individual, pero evitar los planes de pensiones de elevadas comisiones que venden los bancos, ya que apenas ofrecen rentabilidad.

Vicente Varó:

Empezar a invertir a largo plazo desde ya mismo. Lo antes posible. Cada uno en función de sus posibilidades. Y cuidando mucho el coste en comisiones de los fondos o planes en los que invertimos, que a largo plazo supondrán una enorme diferencia en nuestro patrimonio.

¿Cuál es la mejor forma de invertir para la jubilación?

Según Vicente Varó, con quien coincido plenamente: se habla mucho del producto, cuando no es lo realmente importante. La auténtica diferencia la marca empezar cuanto antes y hacerlo de manera periódica, como un gasto más que asumimos en el mes. Es impresionante el efecto que puede tener a largo plazo la suma de muchas pocas cantidades. Y más si conseguimos multiplicar estas cantidades consiguiendo una buena rentabilidad a largo plazo, gracias al efecto del interés compuesto. A la hora de elegir, Vicente ve 3 grandes opciones:

  1. Crearnos nuestra propia estrategia, buscando los mejores activos y seleccionando los mejores gestores. Interesante, pero sólo apta para quienes realmente sean apasionados de las finanzas, porque tendrán que dedicarle tiempo a su elección y seguimiento.
  2. Invertir en una cartera de fondos pasivos, de muy bajo coste, a través de aportaciones periódicas.
  3. Directamente buscar un asesor financiero que haga todo esto por nosotros, cuidando también el coste que nos pueda ocasionar y asegurándonos que está alineado con nuestros intereses.

Pero lo realmente importante es empezar a invertir cuanto antes, para poner el paso del tiempo de nuestro lado y no en contra. El impacto de no invertir puede ser bestial a largo plazo para nuestro poder adquisitivo. “Se puede ver perfectamente en esta herramienta que hemos creado en Finect”.

Mi opinión 

No soy experto en el asunto y por eso me he ayudado de cinco expertos en el tema para explicarlo. Tampoco tengo una bola de cristal (ni nadie) para predecir qué ocurrirá con la demografía en los próximos 40 años. Lo que sí veo es que el sistema está en crisis. Pienso que sí cobraremos nuestra pensión, pero ésta será menor (convergerá hacia el 50% de tasa de reposición europeo) y nos jubilaremos más tarde (¿70 años?).

La buena noticia es que podemos empezar a construir nuestro «propio sistema de pensiones». En definitiva, como explico en mi libro, independizarnos de Papá Estado.

No me canso de repetirlo: hay dos caminos. Uno es el fácil, el que toma la mayoría. Consiste en cerrar los ojos y pensar que el Estado se hará cargo de nuestro futuro, cosa que no depende de nosotros.

El otro camino consiste en invertir, todos los meses, parte de tu salario. Es aburrido, pero es rentable. Yo propongo invertir en fondos indexados, pero en realidad no es lo relevante. Lo más importante es EMPEZAR a invertir HOY un porcentaje (10% está bien) de tu salario. Y automatizarlo para asegurarte de invertir todos los meses. Ése es mi consejo.

Para saber más…

Una vez más gracias a los expertos por su punto de vista y sus valiosas lecciones. Visítalos en sus diferentes plataformas sociales para saber más:

Pensiones: el sistema español y su problema
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