El coste de oportunidad

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Este es un artículo que escribe un invitado (Rubén A). Lo conocí en una quedada de Libertad Inmobiliaria en mayo de 2025 y desde entonces hemos ido hablando porque tiene ideas interesantes, así que le propuse escribir este artículo sobre el coste de oportunidad 😉

Cuando uno se adentra en el mundo de las finanzas personales, los primeros conceptos que van apareciendo son temas básicos como los ingresos, los gastos, el ahorro, el fondo de emergencia y, sobretodo, qué es la inversión y por qué es tan importante. Luego los conceptos se van complicando con las modalidades de inversión que existen, la rentabilidad, los objetivos de largo plazo, la mentalidad, la fiscalidad, la inflación, el apalancamiento, etc.

Cuando ya se consolida un nivel de formación competente, se define el “por qué” se quiere invertir y “para qué” objetivos, se escoge “cómo” hacerlo y “qué” acciones llevar a cabo (MUY IMPORTANTE no hacerlo al revés, pues existe una alta probabilidad de fracaso), en algunos contenidos puede empezar a resonar el concepto de coste de oportunidad, y uno puede obviarlo al principio por parecer de otro nivel “que ya llegará”, “no creo que me afecte” o “demasiado difícil de entender, tampoco debe ser muy importante”… pero nada más lejos de la realidad: aplica desde el minuto cero cuando se da el primer paso para tomar el control de las finanzas personales, y también para tener mayor consciencia de las decisiones que tomamos en cualquier aspecto de la vida.

¿Qué es el coste de oportunidad?

Para definir qué es el coste de oportunidad, haremos referencia al reconocido economista y divulgador del mundo de la inversión Pablo Gil:

  • El coste de oportunidad es, simplemente, aquello a lo que renuncias cuando eliges una cosa en lugar de otra”. Y añade “El problema no es elegir, el problema es elegir sin ser conscientes de qué estamos dejando fuera”.

Precisamente porque contemplar este coste no es obvio, como puede ser un gasto cualquiera (una hipoteca, un impuesto, un suministro, etc.), es un coste invisible a menos se reflexione sobre él y se tome consciencia. Tener 10.000€ parados en la cuenta y no tocarlos, en lugar de ponerlos a trabajar en un depósito al 2% anual, tiene un coste de oportunidad de 200€ brutos que podrían haberse ganado sin riesgo prácticamente. El hecho es que la mayoría de las personas no lo perciben como un coste o lo ignoran, por desconocimiento o por su perfil de riesgo.

Cuando estamos ante cualquier situación, lo que nos da más y mejor poder de decisión es el conocimiento y disponer de la máxima información posible, porque eso hará tener claro a qué renunciamos cuando escogemos una opción de inversión u otra. Y no siempre la opción buena es la que aporte más rentabilidad, sino la que encaje mejor con nuestros objetivos, porque invertir en criptomonedas puede tener un coste de oportunidad muy alto por la potencial revalorización que puedan tener, pero por contra hay que estar dispuesto a asumir más riesgo y más volatilidad, o tener un piso alquilado por habitaciones puede tener una rentabilidad superior de uno alquilado en alquiler tradicional, pero uno puede no estar dispuesto a asumir el aumento de gestión que conlleva y la dedicación de tiempo que requiere.

El coste de no hacer nada

Dicen que “el mayor coste de oportunidad no es invertir mal, sino no invertir”, dado que mayormente el mercado sube a largo plazo y el tiempo en el mercado es más importante que acertar el momento de entrar al mercado, y sumado este otro dicho de “si no creces, decreces”, por la erosión de la inflación sobre nuestros ahorros y nuestro poder adquisitivo, la postura de “no hacer nada” predomina entre la población por la falta de educación financiera, acumulando ahorro en activos no productivos como la cuenta corriente o similares sin remuneración. Esta incultura financiera hace que se desconozca qué herramientas existen para protegerse, entender el significado del binomio riesgo-rentabilidad, y conocer qué opciones hay para invertir (no especular).

Extrayendo los siguientes datos del Banco de España en una encuesta hecha en 2021, se puede ver cómo se posiciona el ahorro por edades:

Fuente: Banco de España (2021)

Si según los datos demográficos del INE en 2022, hay 32 millones de españoles de 54 años o menos (70% de la población, las 3 barras de la izquierda en el gráfico) y 15 millones de 55 a 100 años o más (el 30% restante, las 2 barras de la derecha del gráfico), quiere decir que la mayoría de los hogares utilizan principalmente activos de ahorro poco o nada productivos. Con lo cual, la exposición a la inflación es elevada y si echamos la vista atrás para ver cómo ha evolucionado el IPC desde la entrada del Euro (€), los datos son preocupantes (72,9% acumulado) porque lo que se compraba con 100€ en 2002, ahora para comprar lo mismo se necesitan 172,9€ (aunque la realidad es que el IPC se calcula como una media de una cesta de productos que oculta la subida real que percibe el ciudadano, que es bastante mayor):

Fuente: INE – Cálculo de variaciones del IPC desde 2002

Fuente: INE – IPC251856 (registros desde 2002) – Variación interanual

Como resultado, la mayoría de la población está en el lado “perdedor” del coste de oportunidad por no hacer nada con sus ahorros.

El punto positivo que podemos atribuir a la cultura popular en España es que “somos un país de propietarios”, por la costumbre extendida vivir en propiedad, y es positivo porque se trata de un activo productivo que actúa como protección del pequeño patrimonio que las familias pueden construir con el paso del tiempo, pues por lo menos se revaloriza al calor de la inflación año tras año y/o lo que crezca el mercado, dedicando forzosamente ahorro para devolver un préstamo hipotecario (por lo general) y acabar construyendo un patrimonio libre de cargas, proporcionando estabilidad y creando el proyecto de vida que nace al comprar una vivienda para uso propio. Esto suena mejor que no invertirlo, invertirlo mal, gastarlo en cosas que no necesitamos o incluso vivir por encima de nuestras posibilidades.

La psicología detrás del coste de oportunidad

Parálisis por análisis

Especialmente en los inicios, con todo lo aprendido en libros, blogs, podcast… llegando incluso a la “sobreformación”, durante el tiempo de búsqueda de la alternativa perfecta, puede darse el caso de analizar una opción tras otra intentando buscar aquello que encaja como anillo al dedo en el Excel, y puede que mientras descartas o te paralizas analizando si una inversión es buena y se busca un motivo que justifique que es la opción perfecta, puede pasar que suban los precios, que cambien las condiciones de financiación o desaparezca la oportunidad. El coste de oportunidad es el valor de la oportunidad perdida durante la búsqueda de la inversión perfecta, y éste es el fenómeno muy común conocido como “parálisis por análisis”.

Ejemplo: un inversor pasa meses o incluso un año analizando la mejor manera de invertir en un fondo de Vanguard o de Fidelity, esos 5.000€ que tanto le ha costado ahorrarlos porque los costes varían 0,2% y no sabe cómo puede impactar eso en la rentabilidad, así que intenta buscar artículos y videos de Youtube que expliquen cómo funciona el TER (gastos totales de un fondo, es decir, sus comisiones), con varios divulgadores dando argumentos distintos o incluso planteando opciones distintas con Amundi o Blackrock, complicando aún más la decisión y sin dar el paso o tomar acción.

Mientras tanto, el mercado puede haber subido y hubiese costado perderse una plusvalía, por no hablar de que las aportaciones periódicas que tenía previstas, no se produjeron y tampoco experimentaron ninguna subida. No se hizo nada mal, pero ése es el coste a asumir por la indecisión y paralizarse.

La importancia de identificar los sesgos

El coste de oportunidad también se alimenta de varios sesgos de la psicología humana que están escritos en nuestro ADN, donde solamente el razonamiento, basado en la formación y el autoconocimiento, puede prevenir de caer en ellos por ignorar el coste de nuestra elección o toma de decisiones para valorar bien a qué se renuncia. Nombrando algunos de los sesgos más importantes, está el llamado sesgo de dotación, que describe cómo las personas tendemos a valorar más lo que posemos que si no nos perteneciera, por el apego que se genera y todo lo que nos decimos para reafirmar que lo nuestro es mejor (también jugaría aquí el llamado sesgo de confirmación, donde buscamos argumentos que reafirmen nuestro pensamiento, ignorando los que lo contradicen).

Otro sesgo importante a tener en cuenta es el sesgo de satisfacción, el cual nos detiene en nuestra búsqueda de opciones en el ámbito que sea, tan pronto como se encuentra una primera solución que parece satisfactoria, ignorando otras posibilidades. El libro “Pensar rápido, pensar despacio” del famoso psicólogo Daniel Khaneman, habla largo y tendido de todos estos sesgos que nos caracterizan.

FOMO

En inglés, Fear Of Missing Out, significa el temor a perderse algo, ya sea en el ámbito cotidiano, por ir a un famoso restaurante, ir a un concierto o realizar un viaje a un sitio que está de moda, como en el ámbito de la inversión, donde en las redes sociales se hable una criptomoneda que ha crecido exponencialmente o el oro como gran reserva de valor. Como se le atribuye a John D. Rockefeller “cuando mi limpiabotas invierte en bolsa, yo lo vendo todo».

No deja de ser un sesgo más, pero en el mundo de la inversión sabemos bien el gran papel que juega, porque el FOMO nos incita a sobreponderar o sobrevalorar opciones, por el miedo a perderlas y no estar invirtiendo por nuestro ego en aquello de lo que todo el mundo habla, tomando decisiones que excluyen otras más racionales y las cuales, llevan implícito un coste de oportunidad enorme. Una imagen muy representativa es este meme que aparece constantemente cuando se produce FOMO sobre algún activo de moda:

Tipos de costes de oportunidad

Alternativa financiera

El análisis objetivo del coste de oportunidad se basa en comparar los números de diversas alternativas financieras, es decir, cuánta rentabilidad obtengo en una opción de inversión frente a otra: la diferencia me dirá el coste de oportunidad que resulta de mi decisión.

Un ejemplo sencillo es el clásico de la inversión en fondos indexados (renta variable) por digamos unos 10 años (sin contar impuestos, inflación ni ciclos de mercado), si de media proporcionan un potencial 7% anualizado, pero decido invertir mi dinero en las llamadas letras de tesoro (renta fija) al 3% a 10 años, para comparar a igualdad de condiciones de horizonte temporal, la diferencia de una y otra es el 4%, ése es el coste de oportunidad que tengo al escoger la renta fija sobre la renta variable. Éste es el cálculo más obvio y fácil para comparar alternativas financieras, aunque hay otras variables a tener en cuenta como el riesgo asumido, la volatilidad, la liquidez y el tiempo empleado.

Tiempo y búsqueda

Aquí haremos mención a otro reconocido divulgador llamado Juan Haro: “El coste invisible de la indecisión es el más caro”, refiriéndose a perder rentabilidad por esperar a que se presente la inversión perfecta, por buscar demasiado, por tener capital parado sin estar invertido y por no dar el paso a entrar en el mercado, pudiendo haber invertido antes (la parálisis por análisis que vimos antes). Porque cuando se analiza una inversión, se presentan siempre dos opciones: invertir ahora o seguir buscando oportunidades (a priori) mejores, a costa de seguir dedicando más de tu tiempo.

Con este ejemplo se ve muy claro: si tengo dudas sobre una inversión inmobiliaria con una rentabilidad bruta del 7%, y otro inversor se me adelantase en la compra mientras decido si es mucha o poca rentabilidad, el coste de oportunidad que asumiría es del 7% y también coste del tiempo que tendré que dedicar a encontrar otra oportunidad similar por haber desaprovechado ésta. Se podría cuantificar ese coste cuantificando cuánto tiempo se pasa viendo anuncios en portales, hablar con inmobiliarias, visitar los pisos, hacer el análisis de los números, etc., si sumamos ese tiempo en total no es baladí, y siendo un recurso verdaderamente escaso en nuestras vidas, no podemos perderlo de vista ni infravalorarlo.

Podemos encontrar otros ejemplos en el tiempo empleado en buscar fondos de inversión temáticos o sectoriales con potencial, acciones prometedoras, criptomonedas al alza… junto con estar al día con noticias relacionadas y analizar el comportamiento de cada uno de los productos. Toda esa búsqueda activa, tiene un peaje en forma de tiempo nada despreciable.

Liquidez y endeudamiento futuro

Siguiendo en la línea de costes que no parecen aparentemente tan triviales porque son subjetivos, existen dos que hablan de finanzas directamente, por la disponibilidad del capital ahorrado y por el acceso al crédito.

Para el primer caso, esto se traduce en que si se escoge una opción de inversión, hay que contemplar el coste de perder liquidez, en el caso de un inmueble prácticamente total dado que no es algo fácilmente convertible a dinero líquido de vuelta, por lo menos a corto plazo, o en el caso de acciones o fondos de inversión, sí son opciones más líquidas en caso de tener que rescatar el dinero por el motivo que sea, como puede ser dedicarlo a otras oportunidades futuras que se presenten y que sean mejores, o por determinadas necesidades personales.

Para el segundo, consiste en que las decisiones financieras que tomas al endeudarte, irremediablemente afectan a tu capacidad de endeudamiento futuro, por ejemplo, tener una hipoteca con una cuota demasiado alta y no tengas mucho margen hasta el límite del 35% de tus ingresos dedicados al pago de las cuotas de los préstamos, pudiendo perder como en el caso anterior, la opcionalidad de acceso a oportunidades futuras.

Bienestar o paz mental

En la línea del punto anterior, existen costes de oportunidad difícilmente calculables, siendo incluso más importantes que la parte tangible o dineraria, pues enfrentar una inversión de un 12% de rentabilidad con riesgo alto que pueda generar mucho estrés e incertidumbre, frente a una opción de bajo riesgo al 2%, no solamente hay un 10% de coste de oportunidad financiera, sino también un coste de la paz mental por ir alineado con los objetivos personales.

Por ejemplo, hay personas que pueden decidir vivir de alquiler y comprar viviendas para alquilar asumiendo los riesgos que eso conlleva, pero puede haber personas que prefieran comprar su propia vivienda para vivir tranquilos y que su morada no sufra variaciones por decisiones ajenas, renunciando a la oportunidad de rentabilizar sus ahorros o no querer asumir todo lo que conlleva comprar una vivienda y alquilarla.

Casos prácticos

A continuación, veremos una serie de casos prácticos o ejemplos que podrían ser las reflexiones a llevar a cabo frente a distintas situaciones, donde analizar el coste de oportunidad puede darnos claridad en las decisiones que tomamos basándonos en nuestro contexto personal (edad, ingresos, estabilidad laboral, objetivos vitales, planificación patrimonial, etc.). No siempre el coste de oportunidad será un valor objetivo, sino que a veces será algo subjetivo lo que tenga mayor peso para decidir a qué renunciamos.

Inversión en fondos indexados

La mayoría de personas que nunca han invertido, pero empiezan a formarse y toman el control de sus finanzas personales tras “cambiar el chip”, es normal que tengan dudas sobre si están o no acertando al invertir y si es un buen momento para hacerlo. En este ejemplo, se empieza a invertir en fondos indexados de forma diversificada, a largo plazo y con bajas comisiones con este contexto:

  • Aportación inicial: 3.000€
  • Aportación mensual: 200€ durante 10 años
  • Dinero final aportado: 27.000€
  • Ganancia: ~13.000€ (~40.000€ de capital final) sin descontar impuestos.

¿Cómo se conseguirían esos 13.000€ adicionales en 10 años si no se hubiese invertido? Habría supuesto haber ahorrado sistemáticamente 108,3€ extra cada mes a parte de los 200€ de aportación mensual, que quizá, se necesiten para otra cosa o no te lo puedas permitir.

¿Cuánto tiempo se tardaría en ahorrar esos 13.000€ adicionales? Es algo incierto de saber, pues si no se fija ese objetivo por alguna necesidad que se tenga y no hay un control exhaustivo de las finanzas personales, probablemente ni se hubiese hecho. Como dice una frase conocida que se le otorga a Bill Gates: “sobrevaloramos lo que podemos conseguir en un año y subestimamos lo que podemos conseguir en diez.”

¿Cuánto se devaluarían por la inflación los 27.000€ aportados si no se hubiesen invertido? Contando una inflación “optimista” del 2% (porque podríamos estimar una inflación real mucho mayor), sería una pérdida de valor de alrededor de 4.500€, con lo que luchar este denominado “impuesto silencioso”, se hace todavía más necesario.

📌Resumen del coste de oportunidad: si no se hubiese invertido, estaría renunciando a 13.000€ de ganancia potencial, asumir 4.500€ de pérdida de valor por la inflación y dejar escapar la oportunidad de que el largo plazo juegue a favor.

Plan de pensiones

En base al artículo del blog “Planes de pensiones ¿compensa invertir para desgravar?”, donde se describe este producto y se detallan sus ventajas e inconvenientes, podemos considerarlos como caso práctico de coste de oportunidad, dado que es un producto que muchas personas entienden para complementar su jubilación y es más conocido que otras opciones de inversión (según un estudio de Inverco en 2023, la media nacional de dinero acumulado en planes de pensiones es de unos 10.000€ y cerca del 20% de la población con este tipo de producto).

Imagina una persona que gana 65.000€ brutos hoy, con lo que su tipo marginal de IRPF será del 45%, si decide aportar 1.500€ a un plan de pensiones individual (el máximo permitido por año), le permitirá ahorrar 675€ en impuestos ese año y Hacienda se lo devolverá al presentar la declaración (pudiendo invertir esa cantidad o destinarla a cubrir necesidades de gasto). Cuando recupere el dinero al jubilarse (importante hacerlo siempre un año después como se indica en el artículo mencionado), estaría cobrando una pensión máxima que en 2026 es de 47.034,40€, por lo que si por ejemplo un año se rescatan 5.000€ del plan, las rentas del trabajo serían de 52.034,40€ y el tipo marginal para pagar impuestos sobre ese rescate quedaría en el 37% (el rescate puede ser de más capital, pero vigilando no superar el umbral de salto al siguiente tramo y aprovechar esta ventaja).

📌Resumen del coste de oportunidad: escoger un plan de pensiones implica renunciar a la liquidez de unos ahorros que no se podrán rescatar hasta la jubilación (o 10 años más tarde de haber aportado dinero al plan), a cambio de diferir impuestos a futuro, pudiendo diversificar la cartera de inversión y exponer ese capital a potencial crecimiento con renta variable, renta fija o una mezcla de ambas. Si se rescatasen esos ahorros antes de la jubilación o 10 años después de haberlos aportado, también se puede valorar si se renuncia a alguna ventaja fiscal, a cambio de tenerlos de nuevo en la cuenta corriente.

Renta fija (bonos)

Para las personas que tengan mayor aversión al riesgo (baja incertidumbre, baja volatilidad y alta liquidez) pero por lo menos pongan a trabajar un poco su dinero, la opción de la renta fija tiene sentido para luchar contra la pérdida de poder adquisitivo de los ahorros, por la propia inflación y el paso del tiempo. Por otra parte, hay que valorar que se pierden opciones más interesantes, pero asumimos que el bienestar, la paz mental, la volatilidad y liquidez, priman sobre el resto de opciones a las que se renuncia.

Un ejemplo sería invertir 100.000€ en bonos del estado a 20 años al 3%, suponiendo una ganancia segura de unos +80.000€ al final del periodo (a vencimiento), pero hay que ser conscientes de estar renunciando a una ganancia potencial de unos +285.000€ si se hubiese invertido, por ejemplo, en fondos indexados globales (sin aportaciones periódicas) con una rentabilidad esperada del 7% en ese mismo plazo.

📌Resumen del coste de oportunidad: por el perfil de riesgo que tiene el inversor, se está renunciando a 205.000€ de diferencia de potencial ganancia en fondos indexados (285.000€) frente a la inversión sólo en renta fija (80.000€).

Inversión inmobiliaria

El coste de oportunidad en esta modalidad de inversión abarca múltiples aspectos comentados, como el coste de oportunidad por alternativa financiera, por el tiempo y búsqueda de oportunidades, por la liquidez y el endeudamiento futuro…. Por este motivo, es más relevante si cabe poner el coste de oportunidad en la ecuación antes de elegir un camino u otro. Hagamos el siguiente ejercicio teórico:

  • Año 2022
  • Precio del inmueble 123.000€
  • Financiación al 80% a 30 años y un TIN del 2%
  • Fondos propios (20% entrada + 10% gastos) 36.900€
  • Alquilable a 700€/mes
  • Cashflow de 150€/mes (descontando gastos y cuota hipotecaria)

Sobre el papel, muchos podrían decir que era demasiado caro, que el cashflow es bajo, que se pueden encontrar pisos mucho más baratos y rentables, pero para emitir ese juicio no se tiene en cuenta el tipo de piso que busca ese inversor cuando filtra las oportunidades, pues ese piso es de obra nueva, tiene ascensor, parking y trastero, con unas condiciones de financiación ideales (deuda barata que incrementa el ROCE casi al 15%), en una buena zona, que no requiere reforma y que es atractivo para toda familia que quiera ir a vivir allí por mucho tiempo. Además, encontrar oportunidades no es sencillo y se invierte una buena cantidad de tiempo en encontrarlas como comentamos antes.

Por último, aunque es imposible saberlo en el momento de analizar la operación, supongamos que en 2022 el precio medio del m2 de la zona era de 1.150€, y en 2026, está en 1.450€ (+300€/m2), teniendo una revalorización 26% (6,5% interanual), además de que 4 años después, el mercado ya no tiene prácticamente oferta y estas oportunidades no existen. Pero esto, repito, es una bola de cristal que no tenemos en el momento de analizar el coste de oportunidad.

📌Resumen del coste de oportunidad: Si la indecisión o la opinión ajena hubiese condicionado la decisión, dejando escapar la oportunidad, en total serían unos 50.000€ de patrimonio los que se habrían creado en 4 años, por el cashflow generado de +7.200€, haber amortizado casi +10.000€ de deuda y teniendo un incremento de valor del piso de +32.000€. Si dejamos la revalorización a un lado, porque no se puede predecir en momento de calcular el coste de oportunidad, contamos que en 8-9 años se habría recuperado la inversión inicial, estando en sintonía con el tipo de inmueble buscado, ahorrando tiempo de búsqueda, sin asumir mayores riesgos y aprovechando el momento de mercado.

Amortizar deuda

Una de las ideas más comunes que podemos encontrar entre las personas que compran una vivienda de uso propio con una hipoteca importante, a muchas personas les aporta seguridad y paz mental por su aversión a la deuda quitarse la deuda lo antes posible, para ahorrarse los intereses que se pagan al banco y recortar el plazo de 30 años pagando las cuotas.

Hagamos el siguiente ejercicio bajo estas premisas en la compra de una vivienda reformada que vale 150.000€, donde vamos a fijarnos el objetivo de ahorrar 2.500€ al año para amortizar la hipoteca, reduciendo de 30 años de plazo a 19 años (normalmente, poca gente ve con buenos ojos llegar a los 60 años o a la jubilación con hipotecas pendientes):

  • Precio del inmueble 150.000€
  • Financiación al 80% a 30 años y un TIN del 2,5%
  • Fondos propios (20% entrada + 10% gastos) 45.000€
  • Cuota mensual 474,15€

Sin haber amortizado deuda, al final de los 30 años hubiésemos pagado casi 50.000€ en intereses, pero gracias a la estrategia de amortizar 2.500€ al año (45.000€ extra en total), los intereses se han reducido en 20.000€, un 40% menos.

La realidad es que quien escoja esta alternativa, está haciendo una inversión con una rentabilidad asegurada (sin riesgo y sin volatilidad, pero sin liquidez), que es el ahorro de los intereses que no pagarán (el TIN de la hipoteca del 2,5%) por devolver la deuda antes de tiempo.

A partir de aquí, se puede enfrentar esta opción con la que hubiesen obtenido en otro vehículo de inversión (sin ajustar a la inflación), como por ejemplo:

  • Invertir anualmente en fondos indexados esos 2.500€ ahorrados
  • Rentabilidad anual esperada del 7%
  • Beneficio tras 19 años alrededor de 45.000€
  • Capital final y beneficios previstos al invertir: 90.000€ (el doble de lo aportado para amortizar hipoteca).

📌Resumen del coste de oportunidad: 45.000€ beneficio en fondos indexados – 20.000€ de intereses ahorrados por amortizar = +25.000€ de diferencia, a falta de sopesar el resto de variables (riesgo, volatilidad, liquidez, paz mental, diversificación…).

Este ejemplo también aplicaría para los casos en que mucha gente se cuestiona si es mejor comprar un coche en metálico o financiarlo, aunque con el agravante de que el tipo de interés en los préstamos al consumo (por ejemplo, para la compra de un coche) oscila entre un 5 y 9%, con lo que invertir en una opción que compense eso, puede ser más complicado y puede interesar no escoger la financiación si se tiene liquidez, renunciando al resto de variables.

Hipoteca de menor plazo

Un ejemplo parecido al caso anterior, es la disyuntiva que suelen tener muchas personas cuando se plantean si vale la pena tener una hipoteca a 30 años, en lugar de 25 o 20 años con el mismo objetivo: para pagar menos intereses y tener deudas el menor tiempo posible.

Siguiendo con el ejemplo numérico anterior, si en lugar de 30 años hubiésemos escogido la hipoteca con un plazo de 20 años:

PlazoCuota mensualIntereses totales
20 años636€~32.000€
30 años474€~50.000€
Diferencia+162€-18.000€

Esos 18.000€ pueden parecer un ahorro importante en intereses, aunque es importante verlo con la perspectiva de que se diluyen a lo largo de 10 años. Las desventajas son, por un lado tanto el esfuerzo mensual que es mayor y de obligado cumplimiento, con lo que cada mes queda menos espacio para el ahorro para futuras necesidades que hoy puede que no se tengan identificadas, y por otro lado quizá más relevante si cabe, se pierde la capacidad de decidir si se quiere amortizar deuda para reducir el plazo, dado que si se firma la hipoteca a 30 años, y se consigue ahorrar para amortizar deuda, la palanca para hacerlo se puede accionar cuando uno mismo lo decida (eso es opcionalidad). En cambio, a 20 años no queda más remedio que estar atado a las condiciones que firmadas desde el principio con el banco, a menos que se renegocien las condiciones o se lleve la hipoteca a otro banco distinto y asumir esos gastos extra de escrituración (2.000-3.000€).

📌Resumen del coste de oportunidad: este ejemplo podemos volver a compararlo con escoger la opción de 30 años e invertirlos esos 162€ mensuales durante ese plazo al 7% anual en fondos indexados, teniendo un beneficio esperado de unos 130.000€. Pero aquí podemos poner en valor que se renuncia a tener más liquidez mensual y mayor opcionalidad para decidir si amortizar deuda reduciendo el plazo o la cuota de la hipoteca como en el caso anterior, o bien, evitar ir más ahogado en gastos mensuales y tener dificultades para poder asumir un posible gasto futuro que a día de hoy se desconoce (cambio de coche, reforma de casa, gastos escolares, necesidades especiales, etc.).

Como extra para nota, teniendo un entorno inflacionario, la deuda a tipo fijo pierde valor real para el banco (por la inflación) y el esfuerzo relativo para devolver el préstamo se reduce si los ingresos crecen, además de que el bien comprado con ese dinero tiende a revalorizarse (por la inflación nuevamente), con lo que a 30 años también se pueden considerar estas ventajas adicionales que no se suelen tener en cuenta.

Vivir en alquiler o en propiedad

Enfrentar la cuota hipotecaria con la renta de un alquiler es un enfoque simplista y un error bastante común, pues a la hora de valorar si vale la pena vivir de alquiler o en propiedad, los costes de tener una vivienda en propiedad no se basan solamente en la cuota de la hipoteca, sino también muchos otros gastos asociados (IBI, comunidad, basuras, seguros, etc.).

Más allá de eso, la parte financiera de la pregunta se basa en llevar a cabo el cálculo del coste de oportunidad sobre los fondos propios (los ahorros), dado que se suele destinar un 20% de fondos propios (y el 10% en gastos) a comprar una vivienda y el 80% restante en un préstamo hipotecario a un determinado tipo de interés.

Si cogemos de nuevo la alternativa de los fondos indexados con un potencial 7% anual que venimos viendo en este artículo, suponiendo una rentabilidad histórica inmobiliaria del 3% (mayormente por la inflación), el coste de oportunidad de poner nuestro 20% de fondos propios para la entrada y el 10% en gastos de compra, sería del 4%.

📌Resumen del coste de oportunidad: Como vimos en los casos de amortizar deuda o reducir el plazo de las hipotecas, se debe valorar también si se renuncia a la estabilidad y seguridad que ofrece una vivienda propia, junto al proyecto de vida que nace en esas circunstancias, y para eso no hay una fórmula matemática, pero sí es importante tomar consciencia de a qué se renuncia para decidir mejor y de manera razonada.

Cambiar de trabajo

Por último, un caso distinto a los demás sería sobre la mejor inversión y mayor retorno, la que se hace sobre uno mismo para evolucionar y crecer profesionalmente, ya sea con la formación o adquiriendo experiencia en una determinada temática. Muchas veces, nos olvidamos que la principal fuente de ingresos es el trabajo (para la mayoría de la población) y es ahí donde se puede poner foco para incrementar los ingresos y rentabilizar el tiempo que se dedica al trabajo, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia.

El coste de oportunidad también se presenta ante una nueva oferta laboral o un nuevo negocio, donde hay que evaluar si el riesgo-beneficio compensa quedarse en el sitio, o hacer las maletas y cambiarse de trabajo. Por ejemplo, si a una persona con un sueldo 36.000€ brutos anuales, le ofrecen un trabajo con un incremento de 5.000€ brutos respecto a su salario actual, debe decidir si es una buena mejora laboral, contando que la subida supone unos 200€/mes de ingreso neto adicional (suponiendo un IRPF marginal del 37%, cotización de la Seguridad Social del 6,5% y 12 pagas), a cambio de perder el entorno conocido, clima laboral, estabilidad, antigüedad, horario conocido, logística familiar adaptada, etc. La pregunta es, ¿qué hará esa persona con esos 200€ extra al mes? Si la respuesta razonada es que compensa, porque los quiere rentabilizar o los necesita, adelante, pero si la respuesta es nada, la realidad es que no valdría la pena el riesgo y la incertidumbre asumida.

📌Resumen del coste de oportunidad: encontrar el equilibrio entre la suficiencia del sueldo actual y lo que sucede fuera del trabajo, también son variables a plantear como coste de oportunidad si se plantea una oferta de trabajo nuevo y valorar a qué se renuncia.

Conclusión

Como dice el economista Javier Díaz-Giménez en un podcast con Joan Tubau “elegir es renunciar”, y aquello a lo que renunciamos ya no volverá. El coste de oportunidad lo podemos aplicar no sólo al mundo de las finanzas, sino también a cualquier decisión que tomamos en la vida (estudiar una carrera, emprender, invertir, comprar una vivienda, tener hijos, etc.). Por eso, es tan importante reflexionar y tener claro que cuando decidimos cada paso que damos, tanto en nuestro día a día como en la definición de nuestros objetivos de vida, lo hagamos siendo conscientes de todas opciones a las que renunciamos por ello.

El coste de oportunidad no se mide únicamente en dinero. La flexibilidad, la opcionalidad, la comodidad, el tiempo, la seguridad y poder dormir tranquilos, son costes que contemplar también y puede que no estemos dispuestos a renunciar a ellos por mucha rentabilidad que pueda haber en una inversión. Lo importante es conocerse uno mismo y encontrar el equilibrio, definiendo los objetivos de vida, tener un plan y saber hasta dónde se quiere llegar, asumiendo que se renuncia a lo demás por esos motivos y no otros. Y, sobre todo, una vez tomada una decisión, mirar hacia adelante y no ser duro con uno mismo si las cosas no salen como uno espera, pues es injusto criticar el pasado con lo que sabemos hoy.

Rubén Abanades

Este es un artículo que escribe un invitado (Rubén A). Lo conocí en una quedada de Libertad Inmobiliaria en mayo de 2025 y desde entonces hemos ido hablando porque tiene ideas interesantes, así que le propuse escribir este artículo sobre el coste de oportunidad 😉

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Carlos Galán

Empecé a invertir con 15 años y me arrepiento de no haber empezado antes.
Después de arruinarme, empecé a invertir de forma simple e inteligente y escribí Independízate de Papá Estado.
Puedes leer mi historia aquí.

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