Reto: 1 año sin alcohol – Por qué dejé de beber

Llevo tiempo sin escribir un artículo personal (no relacionado con la inversión), sobre mis hábitos o mi forma de entender la vida.

Y me apetece compartir un reto que comencé a finales de 2017: el reto de suprimir completamente el alcohol durante 1 año.

Sé que es muy extremo, sobre todo teniendo en cuenta que soy joven (27 años) y tengo una vida social activa. Sinceramente, no comparto al 100% el dicho de “la virtud está en el término medio”. Pienso que en bastantes ocasiones necesitamos los extremos, por lo menos temporalmente, para hacer comprobaciones en carne propia.

Por eso en su día (2014) hice el reto de suprimir durante 1 año el azúcar. Y por eso ahora he eliminado el alcohol.

Por qué lo hago

Como comento, me gusta retarme a mí mismo para poder comprobar por mi cuenta cómo me afectan ciertos hábitos.

Y llevaba muchos años sospechando que el alcohol me alejaba de mis objetivos. En muchos sentidos. Tanto a nivel físico (es evidente), como a nivel mental (hay estudios que hablan de un deterioro cerebral muy claro), como a nivel social (el impulso desinhibidor del alcohol desincentiva que desarrolle habilidades para frenar mi timidez), como a nivel emocional (“depresión de domingo”), como a nivel económico (sustituir copas por aguas genera ahorro).

Por si acaso te lo estás preguntando: no, no soy alcohólico. Y de hecho soy más bien de los que bebían poco.

Escuché una frase que me marcó: “Emborracharse es tomar prestada la felicidad del mañana”. Cuánta razón…

Esto, unido al comentario inocente de un médico amigo, (“Hace años que no bebo nada”) fue la gota que colmó el vaso para que me decidiera a empezar mi año sin alcohol: ni una gota en ya más de 400 días.

Ventajas

¿Qué ventajas estoy viendo al hecho de no beber?

Todas estas:

  1. Es sano.

    Prefiero no entrar muy al detalle para no generar demasiado rechazo en quien no esté de acuerdo conmigo. Pero creo que podemos decir que beber alcohol es malo para la salud. Como norma general, no beber (a igualdad de condiciones) es más sano que beber.

    Sí, incluso una copita de vino al día (esa que muchos recomiendan) es nociva: ver fuente. Otra cosa es que su efecto no sea suficientemente perjudicial como para compensar otros efectos positivos que puedas valorar (contar con la aprobación social o disfrutar del sabor o de la ligera embriaguez).

  2. Cuando salgo por ahí (a bailar) estoy MÁS ACTIVO

    Sí, has leído bien. Más activo. Sin alcohol.

    Al comenzar el reto, una de mis inquietudes era cómo me iba a sentir cuando saliera de fiesta. Es cierto que nunca he sido un gran bebedor, pero como la gran mayoría de gente, cuando salía de fiesta, bebía “para pasármelo bien”.

    Y de hecho cuando cuento a alguien que no bebo nada, lo primero que me preguntan es esto: ¿Y no te aburres cuando sales?

    Y la respuesta es: “No, sin beber estoy mucho más activo.” Es cierto que he tenido que aprender a desinhibirme de forma natural. Pero una vez logrado esto, puedo decir claramente que me lo paso igual de bien o mejor que antes 😉

    Esto que me ocurre es pura ciencia y se sabe de sobra: “El alcohol es un depresor del Sistema Nervioso Central. Se confunde erróneamente con un estimulante porque al inicio de la embriaguez produce desinhibición conductual.” – Ver la fuente

    La relación es clara: al eliminar el alcohol estás más despierto.

  3. No me sientan mal las cenas

    Antes, dejándome llevar por el grupo (bueno, y también me gusta el sabor) cenaba con un par de cañas o con una copa post-cena. Y en ocasiones me despertaba a la mañana siguiente con dolor de estómago.

    Esto ha desaparecido!

    Cuidado: no quiero decir que debas quitarte tus cañas si te hace feliz (de hecho “no debes nada” y yo no soy quién para decirte lo que debes hacer). Lo que quiero decir es que una de mis conclusiones de este experimento es que tomaba mucho alcohol “tonto”, sin que me apeteciera, simplemente porque en el contexto social era extraño pedirme agua o un refresco.

  4. Ahorro unos 50-100 euros al mes

    Sí, calculo que me ahorro entre 50-100 euros al mes una vez que he suprimido el alcohol.No está mal, ¿no te parece?

  5. Autodisciplina. Me siento bien

    Ésta quizá sea de las mayores ventajas. Ser capaz de aguantar durante más de un año sin tomar ni una sola gota (nada, ni un sorbo de cerveza con limón; ni siquiera por mi cumpleaños o en Nochevieja) es algo que ha reforzado mucho mi autodisciplina. Y también diría que mi autoestima. Me siento orgulloso de mí mismo 🙂

  6. Da pie a una conversación y es algo diferente

    Por simple que parezca, nos estamos vendiendo continuamente. Ante nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, nuestra pareja o un desconocido.Y poder hablar sobre algo diferente, algo de lo que no se habla en los periódicos, ni en instagram, ni es lo normal, hace que destaques.Para bien o para mal. Evidentemente me han llovido unas cuantas críticas y burlas jaja.

    Pero casi siempre genero una conversación y debate interesante a raíz de mi experiencia con este experimento.

  7. Me hace más libre

    De nuevo recurro a la simplicidad: las dependencias o adicciones, por definición, restan libertad. Hay dependencias de muchos tipos: adicción al café o al azúcar, dependencia emocional hacia tu pareja, otras más sutiles como la necesidad de aprobación social y por supuesto la adicción al alcohol u alcoholismo.Bien, no todo es blanco o negro, sino que hay distintos grados de dependencia.

    Pero siguiendo mi razonamiento, si tengo 0 dependencia, si soy capaz de eliminar un alimento o hábito al 100%, entonces soy más libre. Y por eso creo que el hecho de no beber alcohol me hace, sin duda, más libre.

  8. No tengo resacas, ni físicas ni emocionales y el domingo es un día genial 🙂

    Entramos (ventajas 8, 9 y 10) en una dimensión más abstracta. Entramos en materia de psicólogos (cuña publicitaria para romper el tabú: pienso que al 99% de la población le iría bien ir al psicólogo y yo personalmente voy cada cierto tiempo– ver artículo relacionado).Si un día salía de fiesta, al día siguiente tenía “resaca”. Tanto física (todos conocéis los síntomas) como emocionales (estar más triste).Como es lógico, eliminar el alcohol ha eliminado las resacas físicas y ahora los domingos son geniales 🙂

  9. Soy mucho más estable emocionalmente

    Sí, pienso y creo que he comprobado que el consumo de alcohol (aunque fuera poco) descompensaba mi estabilidad y control emocionales (euforias vs momentos de tristeza).

  10. Me siento en control de mí mismo. Me conozco mejor.

    Por último y como conclusión, antes no sabía si estaba siendo de X forma por mí mismo o por el alcohol. Ahora no tengo dudas. Me conozco mejor porque me he probado en muchos contextos en los que nunca había actuado antes sin alcohol.Y esto hace que me sienta en mejor control de mi mente. No tiene precio!

Desventajas de no beber

Lo cierto es que me cuesta encontrar desventajas a mi “política personal de tolerancia 0 con el alcohol”.

Quizá, por citar alguna, mis amigos a veces se burlan (con cierta envidia, quiero pensar) de mi tendencia a los retos extremos.Y a algunas personas (que no me conocen mucho) les ha generado rechazo. En parte es normal porque cuando alguien desafía el status quo, algunas personas se sienten juzgadas o atacadas. Pero nunca trato de convencer a la gente de que haga lo mismo que yo. Simplemente cuento mi experiencia a quien le interese.

Cómo llevar a cabo un reto extremo

La idea de retarme a abandonar el alcohol viene de lejos. Quizá desde hace 5 años… Y había conseguido completar algunas semanas y en una ocasión un mes entero.

Pienso que si quieres hacer algo similar (ya sea con el alcohol, o el café, o el whatsapp), es necesario concienciarse y “entrenarse” (2 semanas sin beber, luego un mes, luego 2 meses).

Y también creo que necesitarás un “trigger” (un catalizador o desencadenante): ese “click en tu cabeza”.

¿Cómo se consigue esto? Se me ocurren dos atajos:1) Leer libros o ver vídeos que remarquen la creencia que quieres instalar en tu cabeza2) Relacionarte con gente que haya conseguido lo que tú quieres

Qué voy a hacer ahora

En lo relacionado con el alcohol, llevo ya más de un año y por el momento no veo ningún motivo para retomarlo 🙂

Sobre nuevos retos “extremos”: estoy detectando que la hiperconectividad (whatsapp sobre todo) me hace menos feliz. Ya he estado entrenando y he pasado varias semanas completas sin conexión a internet en el móvil (cero Whatsapp, cero Facebook, cero instagram). Todavía no me veo preparado para desconectarme durante 1 año. Y quizá no tenga sentido.Lo que sí estoy probando es a limitar claramente el horario de conexión (desactivado en horas de trabajo) y a limitar el número de veces que compruebo el móvil: para ello me está ayudando bastante la aplicación Quality Time, que identifica el tiempo que paso en cada aplicación, el número de veces que desbloqueo la pantalla etc.

Mi reto 2018: un año sin alcohol
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