Capítulo 1: Into the wild: hacia rutas rentables

1ª edición: Febrero 2015
Edición actual (6ª edición): Mayo 2018

​​La industria de los productos de inversión es enorme. Hay muchos miles de millones de euros en juego. Esto ha atraído a bancos, asesores, brokers, chiringuitos financieros y muchos otros que quieren un pedazo de este apetitoso pastel.

Todos tratan de convencerte de que tienen el mejor producto, tratan de sobornarte con televisiones, vajillas y demás basura. Cada vez hay más innovación (ingeniería financiera) y la avaricia y desconocimiento de algunos (tanto bancos como clientes) lleva a desastres financieros (véanse preferentes, por ejemplo).

Es posible que no hayas caído en esta gran trampa o que únicamente hayas perdido unos cientos de euros con unas acciones que tu director de sucursal de “confianza” te recomendó. O puede que hayas preferido esconder la cabeza, pensar que todo esto no va contigo (por tu edad o falta de tiempo) y delegar en tu padre/madre, hermano/a o marido/mujer.

Eres consciente de que invertir para tu futuro es importante y cada vez tienes más dudas acerca de la sostenibilidad del sistema de pensiones. Es posible que cuando llegue tu turno para cobrar la pensión no quede ni un duro. Estás preocupado. Y con razón. Aun con todo, crees que todavía eres joven y ya habrá tiempo de invertir.

Quizá cuando empieces a trabajar, o cuando te asciendan, o cuando recibas un dinero inesperado (herencia, premio etc), o cuando conozcas a un millonario que te revele el truco definitivo para ganar en bolsa. Estás esperando el momento perfecto.

Aunque te decidieses a hacerlo hoy mismo, ¿por dónde empezar? Hay tantos bancos, tantos productos distintos, tantas teorías, tantos libros… que te sientes abrumado. ¿A quién hacer caso?
De alguna forma sabes que tienes que hacer algo pero después de investigar superficialmente te sientes confundido y no haces NADA. El TIEMPO pasa.

No voy a prometerte que leyendo (y poniendo en práctica lo que propongo) te vas a convertir en multimillonario en pocos años. La filosofía que quiero transmitirte es completamente opuesta.

Lo que sí te aseguro es que, si haces lo que te digo, destinas el dinero suficiente y empiezas pronto, tu independencia financiera estará asegurada cuando te jubiles. O puede que incluso antes. O lo que es lo mismo, después de pagar “tu propia factura” (aquello que destinarás a inversión) podrás gastar sin remordimientos el resto de tu dinero, sabiendo que no necesitas “ahorrar” para el futuro.

¡Comenzamos!



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