En Septiembre de 2014, poco después de acabar mi primera experiencia laboral, decidí irme a un retiro de meditación Vipassana de 10 días.

¿Qué es esto? ¿Dónde estuviste?
Estuve en Vipassana Dhamma Neru, en Santa María de Palautordera, un pueblo al norte de Barcelona. Vipassana es una técnica de meditación budista, la que utilizaba el Buda Gautama, pero no tiene nada que ver con ninguna religión, es únicamente la técnica de meditación pura y dura.

¿En qué consiste la técnica?
La verdad es que es súper simple. Los 3 primeros días sólo observas la respiración, nada más, sintiendo cómo entra el aíre por la nariz (esta técnica es Anapana y se usa para ir entrenando y calmando la mente). Luego se hace Vipassana, que significa “ver las cosas tal y como son”. Consiste en observar las sensaciones de tu cuerpo con objetividad/ecuanimidad desapegándote de ellas (sin sentir deseo o aversión). Repito: es muy simple. Eso sí, nada, nada fácil (diferencia entre simple y fácil aquí).

Código de disciplina:
Al llegar te comprometes a cumplir unas normas como no comunicarse de ninguna forma con los demás durante 9 días (el décimo sí se puede). No te puedes llevar libros, ni música ni papel y lápiz (por descontado el móvil es requisado al llegar). Tampoco puede haber contacto físico y hombres y mujeres están totalmente separados. Está prohibido hacer deporte también.

¿Cómo era un día allí?
Allí sólo se pueden hacer 4 cosas: dormir, comer, meditar o descansar (pero descansar tal cual, ni libros, ni música, ni deporte ni nada).
El horario era bastante exigente:
4:00 levantar
4:30-6:30 meditación
6:30 a 8 desayuno
8 a 11 meditación
11 a 13 comida
13 a 17 meditación
17 a 18 merienda
18 a 21 meditación + discurso
21 A dormir

FAQ/ preguntas frecuentes:

1) ¿Es una secta? ¿Cuánta pasta te han sacado?
Nunca estaremos seguros, pero tiene toda la pinta de que no! El curso es gratis, hay centros Vipassana por todo el mundo y siempre hay lista de espera. Yo me inscribí con 4 meses de antelación. Al acabar el curso puedes hacer una donación y, tranquilos, he donado menos del 1% de mi dinero 😉
2) ¿Es duro? ¿Qué se te hizo más duro?
Sí, sin duda es muy duro. Tanto a nivel tanto físico como mental. Fui pasando por distintas etapas de estado de ánimo: los 2 primeros días bien, luego pequeño bache anímico.  Me recuperé y el 7º/8º día otra vez bache para recuperarme el último día.
– El tema del horario no es muy duro, te acostumbras.
– El tema del móvil: nada, sin problema.
– No poder hablar: tampoco me resulto súper difícil. Me hubiera bastado con tener un libro o poder tomar notas.
– El tema de la comida: es vegetariana, al final acabas un poco harto pero lo llevé más o menos bien. Como la última comida es la merienda a las 17h (algo de fruta y leche), si un día tardaba en dormirme sí tenía hambre…
-Sobre todo al tercer día o así, ya empiezas a ver lo que es eso y hay ratos en los que piensas: “¿Una semana más así? Ufff, no sé si aguanto…”
– Recuerdo que el 4º día comencé a estresarme bastante. Y, como decía, allí no podía salir a correr como suelo hacer en estas ocasiones. Ese día lo pasé mal. Luego el stress fue desapareciendo de forma natural.
– Las dos primeras horas de meditación (4:30-6:30 am) antes del desayuno para mí eran increíblemente duras: no conseguía centrarme. Estaba más pendiente de no dormirme que de concentrarme en la técnica. No fue hasta el séptimo día cuando conseguí meditar algo.
– Tres veces al día durante 1 hora entera había que permanecer quieto, sentado en la misma postura (lo que ellos llaman “aditthana” o firme determinación), meditando y con los ojos cerrados. A los 20 minutos de estar así, te aseguro que empieza a doler todo (la espalda, las rodillas, picores…) y continúa hasta el min. 60. Yo temía, literalmente, estos momentos del día. En realidad lo hacen a propósito: quieren que sientas dolor para que aprendas a controlarlo (mejor dicho a observarlo objetivamente, sin reaccionar, a separar el dolor físico del mental).
– En los ratos de descanso había veces que no sabía ya dónde meterme: la cama me deprimía, ya había dado mil vueltas por el jardín, me había sentado en todos los bancos del jardín, arghhhhhh!!
Y la mente, como os podéis imaginar, imaginando mil cosas por segundo!3) ¿Te vas a volver monje o qué? ¿te vas a volver budista?
Ni mucho menos, sólo quería probar algo distinto, vivir aislado 10 días y probar la meditación. No, no me voy a convertir en budista 😉4) En general, ¿te ha servido? ¿lo recomiendas?
Aquí distingo 2 partes:
– La parte de meditación: esta la aproveché al 50% como mucho. El hecho de que no estuviera acostumbrado a meditar, la exigencia (12 horas de meditación al día) y mi todavía débil mente hicieron que no pudiera exprimir más el curso en este sentido. Pero sabía que iba a ser así: quería iniciarme, verlo y saber que está ahí.
– El experimento de 10 días de aislamiento y de “disciplina” (levantarse muy pronto, comida vegetariana, nada de distracciones): esto muy bien. Era el principal motivo por el que iba, quería ver cómo se comporta la mente después de tantos días aislada y cómo reaccionaba yo.
Además, justo el día que acabamos, tuve la oportunidad de poner en práctica lo aprendido: me había olvidado el jersey en el coche de Blablacar en el que venía (a Zaragoza) y que continuaba hasta Madrid. Antes de hacer el curso me hubiera cabreado bastante y durante unos minutos me hubiera arrepentido de no ser cuidadoso. Me hubiese amargado unos minutos inútilmente. ¡Esta vez no! Pensé que no tenía sentido. No arreglaba nada, así que no me enfadé, no reaccioné.
Rápidamente organicé para que un amigo en Madrid quedase con el conductor para dárselo y todo solucionado!

Lo recomiendo si en algún momento de tu vida te apetece probar algo distinto y exigente pero te tiene que gustar un poquito el rollo espiritual/meditación…

5) ¿Alguna experiencia sobrenatural? ¿Ya sabes doblar cucharas con la mente?
Siento decepcionarte, nada sobrenatural: únicamente el 2º día sentí que levitaba, que estaba fuera de mi cuerpo, como 2 metros por encima. Pero parece ser que esto es normal. Al acabar el curso y cuando ya pudimos compartir la experiencia con los compañeros, muchos dijeron que les ocurrió bastantes veces. Tiene que ver con la sobre-oxigenación del cerebro que puede producirse cuando uno controla la propia respiración durante largos períodos.Por supuesto que sé doblar cucharas. Me aseguré muy bien antes de ir de que me iban a enseñar esto. ¿Qué sentido tendría si no? Cuando quieras te lo enseño 😉

6) ¿Alguna iluminación? ¿Alguna idea genial?

Siento decepcionarte otra vez, no he descubierto la cura contra el cáncer ni he comprendido cómo lograr la fusión nuclear, todo llegará 😉
Pero cada dos por tres mi mente me sorprendía con pensamientos increíbles (no recuerdo ni el 10% de ellos porque no podía anotar).
Algunos ejemplos:
– Un día por la mañana (sí, en el tiempo en el que supuestamente debía meditar) me puse a pensar:
12 al cuadrado=144
13 al cuadrado=169
14 al cuadrado=196
15 al cuadrado=225.
Y dije: “a ver, ¿seguirá la diferencia de cuadrados alguna serie?”
Y empecé a comprobarlo mentalmente:
169-144=25
196-169=27
225-196=29
¡Joder, parece que sí! 25, 27, 29…  (suma 2 cada vez).
Y entonces me puse a investigar el motivo: en realidad es muy simple (geometría de 5º de primaria). Coges un cuadrado de 10x10cm= 100. Le sumas 1 cm por cada lado y entonces tienes un cuadrado de 11×11. El área será igual al área anterior (de 10×10) más 1×10+1×10+1=121. Este 1 hay que sumarlo porque no lo estábamos contando (es la esquinita de arriba).
Y el siguiente será lo mismo pero ahora es 12×12=11×11+11×1+11×1+1. Es decir sumas lo mismo que antes (21) más 2=23. 121+23=144. Es más difícil explicarlo que verlo en un imagen (adjunto boceto)
Nunca jamás se me había ocurrido pensar en esto y me sorprendió 😉
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– Otro día me pregunté: ¿existe el anti-infinito?  Aunque es algo abstracto todos entendemos más o menos que pueda haber algo infinito, siempre mayor. Pero, ¿es posible que exista el anti-infinito? Es decir, que no exista una partícula más pequeña de la matería, que siempre se pueda seguir haciendo más pequeña. Buena rallada, lo sé 😉
– Otro día me pregunté: “¿cuál es el IVA en España? Sé que antes era el 16%, luego lo subieron al 18% pero ¿ahora? Creo que el 21%… ¿o era 19%? No… creo que era 21%. Sí, creo que era 21%.”
Pero dudaba de algo tan básico. Es increíble ver in-situ el funcionamiento de la mente.
– Y también me vinieron a la cabeza mil anécdotas del pasado: cosas cotidianas, pero que creía totalmente olvidadas y sin trascendencia. Me sorprendía ver cómo la mente las tiene almacenadas y además con todo detalle. Ahora no me sorprende que los hipnotizadores sean capaces de sacar a la luz pensamientos de la infancia de la gente.
Por ejemplo recordé cuando tomábamos el flúor en el colegio: cómo alguien iba a buscarlo en una caja, lo traía a clase, lo repartía, los 30 segundos que estábamos enjuagándonos, las caras de asco que poníamos, cómo lo tirábamos en la papelera…
– Una observación que hice es la siguiente: la conciencia del paso del tiempo no es lineal. Me di cuenta que aquí, y en general en la vida, el tiempo pasa más despacio los primeros días (piensas: “buff, aún quedan 8 días, 7 días, 6 días más”), pero una vez que se supera el ecuador todo va más rápido.
Esto es como cuando pliegas un saco de dormir: al principio vas lento porque el diámetro del cilindro es pequeño pero una vez que se va haciendo mayor, es como una apisonadora: cada vez cuesta menos. Pues algo así pasa con el tiempo.
Creo que pasa con todo en la vida y en diferentes horizontes temporales (esto me recordó que tengo que leer más sobre los fractales): por ejemplo, en un único día también pasa el tiempo más despacio las primeras horas (por la mañana) y se precipita al final (tarde/noche). En la semana lo mismo, en el año igual y, me temo, que en toda nuestra vida también.
7) ¿Y al salir? ¿Qué sentías?
Lo primero que me sorprendió fue encender el móvil: sólo las letras de Google al encender me parecieron alucinantes, ¡qué diseño! ¡qué bonitas!.
También me parecía de ciencia ficción la pantalla táctil, ¡qué bien funcionaba! ¡qué rápido! ¡qué colores tan vivos! ¡wow! En serio, estaba maravillado de tener algo así en mis manos.
Cuando llegué a casa y conduje la scooter (de 50cc) me pareció que tenía muchísima fuerza! ¡qué pasada! ¡cómo aceleraba!
Al escuchar algo de música en la radio notaba las vibraciones en mi cuerpo: este sonido de guitarra en el hombro, este de la batería en el codo… muy curioso!
En general, el primer día fue cómo ser hiper-sensible a las cosas. Estaba muy, muy presente en el momento y las vivía al 100%.
8) ¿Qué gente había allí?
Pues gente de todo tipo. Había gente rara obviamente: varios melenas, un tío que sólo comía crudo y tenía pinta de amish, uno que parecía samurai…, pero la mayoría era gente normal de unos 30-45 años (también había algún jubilado) y unos cinco de 25-30 años. Eramos en total 35 hombres.
9) ¿Y el décimo día? ¿Al poder hablar?
Lo más curioso fue conocer gente sobre la que habías ido creando una imagen en base a lo que comían, cómo andaban, su mirada, su forma de caminar…
Te das cuenta de cómo engañan las apariencias (si fuera sociólogo/psicólogo y quisiera hacer un experimento me iría allí sí o sí). Había un tío que parecía súper tranquilo y más bien arisco. Luego resulto ser súper simpático y el que más hablaba con mucha diferencia. Esto me ha servido para aprender a juzgar un poco menos.
Y también está bien conocer gente distinta: un chico que fabrica en su casa puzzles japoneses para vender por internet, otro tipo que es artesano y va vendiendo por mercadillos, un jubilado vasco que me habla de trekking y de yoga… en fin, gente de todo tipo.
10) ¿Volverás? ¿Seguirás practicando?
No descarto repetirlo más adelante pero a día de hoy no me lo planteo. Ellos recomiendan que practiques 2 horas al día. Yo no lo voy a hacer. Quizá algún día suelto, pero no me enganchó tanto.
Conclusión
Desde luego son 10 días únicos, un experimento, un entrenamiento mental y sólo por eso ha merecido la pena. Además me voy habiendo aprendido una técnica de meditación y de haber conocido gente distinta, al menos saber que hay otras formas de vida. Estoy contento de haber ido.

Pregunta lo que quieras!Un abrazo,Carlos