Cómo pasa el tiempo… Ya llevo un año en Chile. Desde mi viaje a Colombia (julio 2015) no había tenido la oportunidad de viajar (excepto la esperada e intensa visita a España en Navidad).

Éste viaje a Torres del Paine, en plena Patagonia chilena, ha sido bastante distinto a los anteriores:
1) Duro. El plan era trekking intenso (+8horas diarias) durante 5 días, con posibilidad de frío, mucho viento y lluvia e incluso nieve.
2) Desconexión total. No había cobertura en los 5 días.
3) Rollito camping. Dormir en tienda de campaña, cocinar tu comida, caminar con la mochila a la espalda, ducha fría en algún camping…
4) Naturaleza con paisajes acojonantes
Todo esto junto hizo que mi cabeza reflexionase nuevamente a un alto ritmo. Algunos de los pensamientos:
1) Qué bueno sabe un simple sandwich de pollo, qué bien sienta una sencilla pasta. Qué buena es el agua! Qué agradable es un rayo de sol después de un rato de lluvia. Qué gratificante una ducha de agua caliente… Y es que, no hay nada como comer con hambre, beber con sed y descansar cansado… En el mundo “real” la mayoría de las veces actuamos por inercia y como borregos: desayunamos porque “todo el mundo sabe que es la más importante del día” y otras chorradas del estilo jaja. A tener en cuenta.

2) Me puse a pensar: “Wow, estar aquí, haciendo esto es un verdadero lujo. En serio, no lo digo en broma.” Pero no cualquiera puede hacerlo. Hace falta estar más o menos en forma, hace falta actitud, hace falta capacidad de superación y adaptación, hace falta no ser untiquismiquis. Hace falta cambiar una semana en el Caribe, tirado en la playa, por una semana caminando, sudando, pasando frío y sufriendo en algún momento. Pero merece mucho la pena!

Todo esto me llevó a la conclusión de que estar en forma, ser flexible y saber sufrir sustituyen al dinero mismo.  Al igual que el tiempo o la salud. E incluso pueden ser más valiosos.

Ejemplo: hay gente que llega a la Patagonia y ni se plantea hacer trekking o dormir en tienda de campaña (o bien no pueden, o bien prefieren otra cosa). Como alternativa hacen un tour en barco de 1h por 100 dólares, se gastan 50 euros en un buen restaurante y duermen en un buen hotel (a la entrada del parque hay un hotel de lujo, que cuesta unos 1000 USD la noche).

Cuidado: a mí esto me parece genial. No me he vuelto anti-capitalista. Es necesario que estas opciones existan y haya gente dispuesta a pagar. Incluso podría estar dispuesto a pagar yo también.
Pero personalmente no hubiera disfrutado más la opción lujosa: no hubiese preferido un plato de exquisiteces, ni el mejor vino, ni siquiera una buena cama a mi sandwich, mi botella de agua o mi saco de dormir.
Y además pienso que difícilmente el dinero puede igualar al hambre, la sed, el cansancio o el esfuerzo y el orgullo de haberte ganado llegar a la cima.

Y, por ello, estoy contento de contar con estas divisas, que de algún modo me hacen rico al margen del dinero: estado de forma, flexibilidad, capacidad de superación…

3) Hay momentos para pensar y otros para ejecutar. Hay momentos para sufrir y momentos para desahogarse.

Como digo siempre, salir de tu vida diaria da mucha perspectiva. Ves cómo reaccionas y puedes extraer buenas lecciones para llevar de vuelta a tu día a día.

Ejemplos: Si estás subiendo una cuesta no te puedes parar a pensar. Simplemente sube. Si está lloviendo y hace frío, no tiene sentido estresarse y desear haber elegido la isla del Caribe en lugar de la Patagonia. Si después de unos días te duele el tobillo… exacto, hay que seguir caminando mientras puedas. Nada de ponerse a llorar.
En la vida real es lo mismo: hay momentos para planificar y otros para ejecutar sin rallarse! No podemos estar permanentemente dudando.
4) La importancia de rodearse del que sabe. La experiencia lo es todo.
Lo cierto es que, sorprendentemente, en internet no hay mucha información sobre el circuito de Torres del Paine. Y la info disponible es muy contradictoria e incompleta.
Así que cuando llegamos, fuimos a una charla organizada por una escuela de montaña. La dio un gringo enamorado de la Patagonia que se conoce el parque al dedillo. Fueron 2 horas realmente valiosas, en las que nos aclaró cualquier posible duda y nos dio unos consejos valiosísimos: qué ropa llevar en casa momento, cómo empacar la ropa y protegerla para que no se mojase, dónde cocinar, los mejores horarios y trucos… En definitiva, la experiencia vale oro.

5) La importancia de sentirse niño 
Cuando me dicen que “parezco un niño”, lejos de avergonzarme, me alegro tanto… Es fácil volverse demasiado serio rodeado de “Ventas”, “EBITDAs”, objetivos, responsabilidades y otras cosas serias.

Por momentos, en la Patagonia me sentí en un parque de atracciones para adultos. Zonas resbaladizas, pendientes duras, puentes colgantes que acojonaban, lluvia imprevista, cocinar tu propia comida con utensilios básicos, dormir en tienda de campaña, buscar tu camino con un mapa… Fue muy divertido!!

Feliz de ser niño por unos días!

6) ¡Ojo con los pensamientos ancestrales e irracionales!

Sabéis que no estamos diseñados para la vida moderna, ¿cierto? Hasta hace 10.000 años (un 0,00001% de los millones de años de evolución, es decir, NADA), lo normal era pasar hambre y los dos únicos objetivos del hombre eran sobrevivir y conseguir reproducirse. Y todo ello sigue bien arraigado en nuestra mente inconsciente.

Pude comprobarlo en el Parque. Continuamente estaba pensando en la próxima comida. Inconscientemente temía morir de hambre. Y por ello comía como un animal (literalmente), “por si acaso”. Creo que es importante conocer estas profundas creencias para poder racionalizarlas y no dejar que influencien nuestra vida.

Un fuerte abrazo!!
Carlos

The faster you move, the slower time passes, the longer you live.

Peter Diamandis